Las relaciones se deben nutrir, se deben cuidar y se debe trabajar en ellas para que crezcan. Todos lo decimos, pero nadie lo hacemos. Y menos, nuestra relación con nosotros mismos. Nuestras citas a solas, con el silencio, con nuestros pensamientos son muy necesarias. Pero siempre hay ruido, siempre hay gente, si no es música, son videos ajenos, una tv, pláticas que no podrían interesarme menos. Aunque trate de concentrarme en mis pensamientos, las vocecitas se cuelan en la mente, destruyendo el ambiente para la meditación. Y aún es peor cuando pones atención a esas pláticas, cuando no puedes evitar enterarte de los problemas de Wendy y Apio (dios que terror!!!). La mayoría del tiempo, los seres humanos son realmente molestos, improductivos, banales, decepcionantes.
Tal vez por eso no duermo, tal vez por eso aprovecho las horas de madrugada para estar conmigo mismo. Tal vez no es un problema de insomnio, sino de necesidad de soledad, solo un tiempo, un par de horas de paz, un par de horas en las que pueda escucharme, hacer autoanálisis, o pensar en mis propias estupideces que probablemente son tan banales como la casa de los famosos, pero son mías, son las estupideces que a mi me interesan. Tenemos que intentar funcionar en sociedad, al menos en cierta medida, así que nos "interesamos" en las banalidades, en la plática pequeña, en los chistes y el chisme. Esa necesidad de pertenecer a algún grupo, tener esa necesidad de aprobación o ese sentido de que nuestra existencia importa, hace alguna diferencia. Tal vez por eso amamos el drama. Totalmente innecesario, pero lo buscamos, lo provocamos, incluso cuando sabemos lo que debemos hacer, y como evitarlo, nos resistimos. Espero con ansias esta madrugada, un par de horas conmigo mismo, seguramente desaprovechadas en estupideces, pero de nuevo: MIS estupideces.
Abre los ojos! No todo es oscuridad. La luz está muy cerca, tan solo el grosor de los párpados te separa de ella. Abre los ojos, ve. Ve quien eres y ve con quien estás, ve que te rodea, ve el camino. No el camino que has recorrido, sino el que está adelante, el que lleva directo hacia tus sueños. Abre los ojos y camina. Los primeros pasos duelen, pero cuantos más pasos avances menos dolerá, hasta que los pasos sean ligeros y placenteros. Y entonces comenzarás a correr, a saltar, a volar. Derriba las barreras que te han impuesto, sé libre, sé feliz. No hay límites, no existen. Abre los ojos y sé consciente de tu poder. Llénate de vida, de magia, de amor. Baila, canta, ríe, da vueltas, abre los brazos, ve el sol, respira profundo y sonríe. La meta está ahí adelante, solo tienes que abrir los ojos.
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